Lo que comenzó como la pasión de una familia por honrar los sabores auténticos de Guatemala se transformó en una empresa sólida, innovadora y en constante expansión. Productos Alimenticios “Las Brasas”, fundada hace más de 50 años por Leonor Gutiérrez y su esposo Juan Ignacio Gutiérrez, nació con el sueño de llevar productos de calidad a los hogares guatemaltecos, construidos con dedicación, disciplina y la visión de crear una marca que trascendiera generaciones.
Desde los primeros años, la pareja recorrió la ciudad vendiendo vinagres puerta a puerta, con un pequeño inventario y la determinación de cumplir sus metas. Con el tiempo, ese esfuerzo les permitió convertirse en proveedores de supermercados, relación que sostienen desde hace más de dos décadas, consolidando su presencia y ampliando la variedad de productos que hoy están al alcance de milesA medida que la empresa crecía,
también lo hacía su capacidad para innovar. Uno de los acontecimientos más
importantes en su historia fue la oportunidad de maquilar marca privada para
Walmart, abriendo una nueva etapa que impulsó su expansión y
profesionalización. “Las Brasas” inició elaborando margarinas y, con el tiempo,
también fue seleccionada para agregar vinagres a el catálogo de la marca, un
desafío que implicó cumplir rigurosos estándares de inocuidad, higiene y
procesos certificados a nivel internacional.
“Walmart nos dio la oportunidad de
dar ese salto que necesitábamos para convertirnos en una empresa formal y
comercializar a lo grande”, explica Leonor Gutiérrez, fundadora y CEO de Productos
Alimenticios “Las Brasas”.
Aceptar el reto de producir marcas
privadas significó transformaciones profundas dentro de la estructura de la
empresa: incorporación de maquinaria especializada, reestructuración de procesos
internos y la implementación de controles que garantizaran un producto
competitivo en cualquier mercado. Superar estas exigencias marcó otro momento
decisivo en su historia: la transición de un negocio tradicional a una
operación industrial con estándares globales.
Con el tiempo, “Las Brasas” expandió
su portafolio y comenzó a producir nuevas presentaciones de vinagres, así como
harinas de haba y otros productos secos. Actualmente, en temporadas altas como
Semana Santa y la temporada de fiambre, la empresa entrega más de 2,500 cajas semanales.
La pequeña empresa que inició
operaciones en la zona 9 hoy cuenta con instalaciones ampliadas y adaptadas a
sus necesidades de producción. Este desarrollo no solo ha fortalecido su
capacidad operativa, sino que también ha generado impacto en la comunidad, con
aproximadamente 60 empleos directos e indirectos, beneficiando a decenas de
familias.
Pero este crecimiento no surgió de la
noche a la mañana. El acompañamiento empresarial recibido a través del programa
“Una Mano para Crecer” durante los últimos años, marcó un punto clave en su
evolución. La capacitación integral en áreas como procesos, finanzas, calidad y
gestión permitió fortalecer su modelo de negocio y mejorar su organización
interna. Además, herramientas como el pronto pago impulsaron sus operaciones,
facilitando inversión en maquinaria y mejoras operativas.
“Ha sido un aprendizaje constante.
Nos tocó equivocarnos y volver a empezar, pero hoy somos una empresa más fuerte
y con una visión renovada”, agregó Leonor.
El crecimiento de la compañía es
resultado de años de esfuerzo y del acompañamiento que Walmart brinda a las
pymes para que puedan profesionalizarse, innovar y competir con estándares de
clase mundial. Ese apoyo ha sido clave para acelerar su desarrollo y abrir
nuevas oportunidades.
“Casos como “Las Brasas” nos
recuerdan que, con el acompañamiento adecuado, las personas y los emprendedores
locales pueden transformar su negocio y su futuro. Ese es el impacto que
Walmart quiere generar en más familias en toda la región”, comentó Luis Arturo
Ramírez, Subgerente de Asuntos Corporativos de Walmart.
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