La transformación digital está modificando la manera en que los guatemaltecos realizan sus pagos y administran su dinero. Sin embargo, los datos más recientes muestran que esta evolución no significa necesariamente el desplazamiento del dinero en efectivo. Por el contrario, los billetes y monedas continúan ocupando un lugar central en las transacciones cotidianas de los hogares.
Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera de los Hogares (ENIFH) 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el efectivo continúa siendo el principal medio de pago independientemente del monto de la compra, predominando en más del 80% de la población general y variando según el monto de compra. En adquisiciones menores a Q200, el 93.8% de la población utiliza efectivo, mientras que para compras superiores a Q200 la proporción alcanza el 88.6%.
Esta preferencia también encuentra respaldo en los indicadores monetarios del país. De acuerdo con el Banco de Guatemala, el numerario en circulación alcanzó Q102,723.6 millones en julio de 2026, frente a Q92,751.9 millones registrados en julio de 2025, lo que representa un crecimiento de aproximadamente 10.8% en un año. La cifra incluye los billetes y monedas en circulación y constituye un indicador de la demanda de liquidez de la economía.
El contexto laboral ayuda a explicar parte de esta realidad. Los resultados más recientes publicados por el INE muestran que la tasa de informalidad se ubicó en 66%, por lo que una proporción importante de la población ocupada continúa desarrollando sus actividades fuera del sector formal.
A esto se suma el papel que desempeña el efectivo en el flujo de remesas familiares. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera de los Hogares (ENIFH) 2025 señala que el 71.7% de los hogares que reciben remesas lo hace mediante retiro en efectivo en una agencia bancaria, mientras que un 53.7% utiliza el retiro en efectivo a través de un agente bancario. Además, el principal destino de estos recursos es el pago de bienes y servicios, con 48.7% de los hogares.
Para Prosegur Cash -división del grupo Prosegur especializada en la gestión integral de efectivo y valores para bancos, comercios, supermercados, empresas de transporte, estaciones de servicio y otras organizaciones- estos indicadores muestran que el debate no debería plantearse como una sustitución entre efectivo y medios digitales, sino como la consolidación de un ecosistema en el que ambos conviven y cumplen funciones complementarias para el bien de las personas.
“La realidad de Guatemala demuestra que la evolución hacia una economía más digital no significa que el efectivo esté perdiendo relevancia. Por el contrario, los datos muestran que continúa siendo parte fundamental de las transacciones de los hogares, de los comercios y de otros actores de la economía. El verdadero desafío está en lograr que la gestión de ese efectivo sea cada vez más segura, eficiente y trazable”, explicó Antonio Robledo, gerente Comercial de Prosegur Cash en Guatemala.
Para sostener esta gigantesca demanda de liquidez frente a la compleja geografía guatemalteca, el despliegue operativo resulta vital. Actualmente, la flota de unidades blindadas de Prosegur Cash recorre más de 360 mil kilómetros mensuales a nivel nacional, garantizando el abastecimiento continuo y seguro de efectivo en más de 1,100 cajeros automáticos y establecimientos comerciales. Este músculo logístico es lo que asegura que ninguna región se quede sin fondos, incluso en las condiciones climáticas o sociales más adversas.De esta manera se hace evidente la relevancia e importancia del efectivo para los guatemaltecos, y cómo su uso está relacionado directamente con factores como la inclusión financiera, la informalidad económica, la resiliencia del sistema de pagos, el acceso en zonas rurales y la confianza de diversos segmentos de la población nacional.
La convivencia entre medios de pago físicos y digitales también plantea nuevos retos para las empresas. Para los comercios y entidades financieras, mantener una gestión eficiente del efectivo implica contar con procesos que permitan reducir riesgos, optimizar operaciones y asegurar la disponibilidad del dinero allí donde los consumidores lo necesitan.
En este escenario, la digitalización no necesariamente elimina el efectivo, sino que también puede contribuir a transformar la manera en que se administra. Soluciones de gestión de efectivo permiten automatizar procesos, mejorar la trazabilidad de los recursos y reducir la exposición asociada al manejo manual del dinero, conectando el mundo físico con las nuevas herramientas tecnológicas.
“Estamos frente a una economía que avanza hacia
modelos de pago cada vez más híbridos. Las personas incorporan nuevas
alternativas digitales, pero siguen utilizando efectivo cuando responde mejor a
sus necesidades. Para las empresas, esto significa que deben estar preparadas
para gestionar ambos ecosistemas de manera segura y eficiente”, agregó
Robledo.
Así, el futuro de los pagos en Guatemala apunta a una
convivencia entre efectivo, tarjetas, transferencias y otras soluciones
digitales. Más que competir entre sí, estos medios responden a diferentes
necesidades y momentos de consumo, mientras que la gestión segura y eficiente
del efectivo continúa siendo un componente relevante para el funcionamiento de
la economía.