La soledad, el insomnio y la
presión siempre han sido parte del rol de CEO. Pero hoy, los líderes
empresariales enfrentan algo más agudo y potencialmente amenazante para su
continuidad: una presión constante por atender lo urgente que desplaza el foco
de los riesgos de largo plazo. Esa es una de las principales conclusiones del
primer BCG CEO Insomnia Index, un estudio basado en una encuesta a
aproximadamente 500 CEOs de compañías con ingresos de entre US$100 millones y
más de US$5.000 millones, complementado con un modelo de análisis construido
sobre cinco años de datos de rotación de CEOs en el S&P 1200.
El estudio muestra que más del 70%
de los CEOs reporta niveles clínicamente altos de estrés y que el puntaje
promedio de estrés alcanza 66,7 sobre 100. Además, 57% afirma que los asuntos
de corto plazo consumen una proporción desmedida de su tiempo, lo que reduce el
espacio para atender riesgos y oportunidades estratégicas.
Entre
los factores que más estrés generan aparecen, en primer lugar, el cumplimiento
de los objetivos de crecimiento y la gestión de costos. A esto se suma un
entorno operativo desafiante: 60% de los CEOs anticipa que las condiciones para
operar serán “desafiantes” o “muy desafiantes” en los próximos meses, mientras
que uno de cada tres sostiene que hoy tiene más que demostrarle a la junta
directiva que hace apenas seis meses.
“Una de las tensiones más complejas
del liderazgo actual es que muchas veces los CEOs deben concentrarse en
responder a las urgencias del presente sin descuidar señales menos visibles,
pero igual de decisivas, para la continuidad del negocio y del propio
liderazgo. En ese equilibrio entre desempeño inmediato y sostenibilidad de
largo plazo se juega hoy buena parte de su efectividad”, señala Marcial
González, managing director & partner de BCG y Country Manager de BCG en Centroamérica
y El Caribe.
El informe también muestra que las
presiones más intensas suelen venir del entorno más cercano del CEO. Los
directorios encabezan la lista de stakeholders más estresantes, seguidos por
los trabajadores y los equipos de liderazgo senior. En el caso de los CEOs de
las compañías más grandes del estudio, el equipo de liderazgo senior ocupa
incluso el primer lugar como fuente de estrés. En este contexto, más de la
mitad de los CEOs prevé hacer cambios en su equipo de liderazgo en los próximos
seis meses.
Uno de los hallazgos más llamativos
es que el CFO aparece como la principal amenaza interna percibida para la
estabilidad del CEO. Más de una cuarta parte de los encuestados identifica al
chief financial officer como el miembro del C-suite que representa el mayor
riesgo para su continuidad en el cargo, seguido por el chief operating officer
(COO). Según el estudio, la cercanía del CFO con el directorio y su peso en las
conversaciones sobre desempeño financiero, asignación de capital y riesgo
fortalecen su influencia dentro de la organización.
Al mismo tiempo, la investigación
advierte sobre una posible desconexión entre los temas que más preocupan hoy a
los CEOs y los factores que, en la práctica, están más asociados con su
rotación. La presión de accionistas activistas, por ejemplo, figura entre las
preocupaciones menos relevantes para los líderes, pese a que el modelo de BCG
muestra que, cuando una compañía se convierte en objetivo de este tipo de
inversores, la probabilidad de salida del CEO aumenta 24%. De forma similar,
aunque una caída de 10% en la tasa neta de entrada de empleados incrementa en
12% la probabilidad de salida de un CEO, menos de la mitad de los encuestados
expresa preocupación por un aumento del descontento en la fuerza laboral.
La inteligencia artificial también
ocupa un lugar singular en el mapa del estrés ejecutivo. Aunque tres cuartas
partes de los CEOs afirman que las decisiones sobre IA recaen en ellos y 84%
dice sentirse más energizado que estresado por el imperativo de innovar, la IA
se ubica recién en el noveno lugar entre once factores de estrés relevados.
Para BCG, esto sugiere que muchos líderes siguen viendo esta tecnología más
como una oportunidad que como una presión inmediata, aun cuando las
expectativas del mercado para demostrar resultados concretos continúan
creciendo.
Más allá de las exigencias
operativas, el estudio también pone en evidencia el costo emocional del cargo.
Muchos CEOs describen su rol como solitario y marcado por la necesidad de
absorber la presión de múltiples frentes. Aunque 72% dice confiar en que las
decisiones que está tomando hoy le permitirán asegurar su legado, casi un
tercio no tiene la misma certeza. Para BCG, estos hallazgos muestran que el
desafío del liderazgo actual no pasa solo por responder a las urgencias del
negocio, sino también por identificar los riesgos menos visibles que pueden
escalar con rapidez y comprometer tanto la salud organizacional como la
continuidad del CEO.