Fortalecer el sistema educativo y reducir las brechas tecnológicas sigue siendo uno de los grandes desafíos para el país. Guatemala no es ajena a esta realidad: aunque se han dado avances importantes en digitalización, la demanda de conectividad estable, segura y de alta velocidad crece a un ritmo acelerado tanto en colegios como en universidades.
Ante este panorama, expertos recomiendan a las
instituciones educativas prestar especial atención al fortalecimiento de su
infraestructura física —cableado estructurado, fibra óptica y centros de datos—
como base para garantizar la calidad del aprendizaje y responder adecuadamente
a las nuevas exigencias tecnológicas.
pandemia aceleró la adopción de plataformas
educativas y entornos virtuales, muchas instituciones implementaron estas
soluciones de manera reactiva, sin una planificación integral de su infraestructura
tecnológica. Esto derivó en redes saturadas, baja velocidad de acceso y
limitaciones para escalar nuevos servicios digitales”.
Actualmente, estudiantes y docentes en Guatemala
demandan acceso inmediato a la información, clases virtuales estables y la
posibilidad de conectar múltiples dispositivos de forma simultánea. Sin una red
robusta, estas condiciones impactan directamente la continuidad académica y la
experiencia educativa.
Planificación de largo plazo
Especialistas de Panduit coinciden en que las
instituciones que deseen avanzar en su proceso de transformación digital deben
hacerlo con una visión integral y de largo plazo, evitando soluciones parciales
que limiten su crecimiento futuro.
Una de las principales recomendaciones es diseñar la red pensando a 10, 15 o incluso 20 años, y no únicamente para resolver necesidades inmediatas. Esto implica construir una “columna vertebral” sólida, tanto en cobre como en fibra óptica, capaz de soportar nuevas tecnologías, mayor cantidad de usuarios y mayores demandas de ancho de banda sin requerir reinversiones constantes
“Planificar la infraestructura con visión
estratégica permite a universidades y colegios crecer sin restricciones,
proteger sus inversiones tecnológicas y adaptarse a futuras exigencias del entorno
educativo”, amplía
Granados.
Asimismo, subraya la importancia de no descuidar
la infraestructura pasiva —como el cableado estructurado y la fibra óptica— ya
que constituye la base que garantiza el funcionamiento óptimo de plataformas
educativas, equipos de red, soluciones de seguridad y servicios digitales. Una
inversión aproximada del 8% en infraestructura pasiva puede proteger hasta el
92% restante de la inversión.
Tendencias tecnológicas
Entre las principales tendencias destaca la
evolución hacia modelos de micro edge, donde la información se acerca
físicamente al usuario mediante micro data centers distribuidos dentro de los
campus. Esto permite mayor velocidad, menor latencia y una experiencia más
fluida para estudiantes y docentes.
También se observa el avance de nuevas
generaciones de conectividad inalámbrica, con la transición de Wi-Fi 6 a Wi-Fi
7, lo que obliga a preparar redes capaces de soportar mayores volúmenes de
datos y más usuarios conectados simultáneamente.
Acompañamiento especializado
Granados enfatizó la importancia de que las instituciones educativas que decidan invertir en tecnología lo hagan acompañadas de expertos que puedan brindar soluciones personalizadas, desde la etapa de diseño hasta la implementación y operación.
“A lo largo de nuestra trayectoria hemos
comprobado que hoy estudiantes y padres de familia también evalúan la capacidad
tecnológica de una institución al momento de tomar decisiones académicas”, concluyó el representante de Panduit.
Panduit destaca su experiencia en proyectos
desarrollados en universidades y centros educativos de Guatemala y la región,
acompañando procesos de modernización tecnológica orientados a garantizar
continuidad operativa, estabilidad de plataformas educativas y una mejor experiencia
para estudiantes y docentes.