viernes, 25 de septiembre de 2026

Empresas guatemaltecas deben prepararse ante el impacto prolongado del alza de los combustibles


 La volatilidad internacional de los combustibles podría convertirse en uno de los factores que las empresas guatemaltecas deberán incorporar a su planificación para los próximos meses, debido a su potencial impacto sobre transporte, logística, costos de producción, precios y consumo.

La presión responde principalmente a las disrupciones del suministro energético asociadas al conflicto en Medio Oriente. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), la producción mundial de petróleo cayó 1.6 millones de barriles diarios durante agosto, hasta 100.1 millones, mientras que las exportaciones de productos refinados y gas licuado desde los países del Golfo se mantenían cerca del 60% (aproximadamente 3.7 millones de barriles diarios) por debajo de los niveles registrados en febrero.

La exposición de Guatemala es alta ya que el país importa el 100% de los combustibles que consume, según información del Ministerio de Energía y Minas (MEM).

De acuerdo con el monitoreo de dicho ministerio, entre enero y mediados de septiembre de 2026, el precio del diésel aumentó 96.5%, y el de la gasolina superior y regular, 62.3% y 60.5% respectivamente. Entre el 31 de agosto y el 16 de septiembre, los precios promedio de autoservicio monitoreados por el MEM en el área metropolitana pasaron de Q40.58 a Q44.66 por galón de gasolina superior; de Q38.64 a Q42.58 para regular; y de Q44.71 a Q49.36 para diésel.

Tras la finalización del subsidio temporal el pasado 2 de julio, el Congreso de la República aprobó nuevas medidas con el objetivo de contener el precio de los combustibles. El Decreto 21-2026, aprobado el 8 de septiembre, prevé precios máximos por galón, y el Decreto 22-2026, aprobado el 22 de septiembre, prevé la exoneración temporal del Impuesto a la Distribución de Petróleo (IDP) y del IVA a gasolinas y diésel hasta el 31 de  diciembre del presente año. Aunque estas medidas buscan aliviar los precios en el corto plazo, su carácter temporal, la incertidumbre y la volatilidad del contexto internacional plantean a las empresas la necesidad de planificar considerando el posible escenario posterior al vencimiento de estos decretos. 

Para el sector empresarial, el comportamiento del diésel es especialmente sensible debido a su incidencia en transporte pesado, distribución, agricultura, construcción y logística. Esto significa que incluso empresas que utilizan poco combustible directamente pueden experimentar mayores costos a través de proveedores, transporte, materias primas y distribución.

Centroamérica entre las regiones más expuestas

La situación internacional también representa un desafío para la región. De acuerdo con la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL), en un escenario de precios del petróleo 25% superiores a los de 2025, el impacto sobre la balanza comercial del grupo conformado por Centroamérica, Haití y República Dominicana sería equivalente a -0.9 puntos porcentuales del PIB en 2026,  principalmente por su dependencia de energía importada.

“En períodos de alta incertidumbre, la ventaja no está necesariamente en predecir exactamente qué va a ocurrir, sino en estar preparado para distintos escenarios. Las empresas que entienden tempranamente cómo los cambios del entorno pueden afectar su operación, sus clientes y sus grupos de interés tienen mayor capacidad para tomar decisiones antes de que la coyuntura las tome por ellas”, afirmó Javier Medrano, Director General de Bluepoint.

¿Cómo pueden prepararse las empresas guatemaltecas?

BluePoint considera que las organizaciones deberían trabajar al menos con tres escenarios: normalización de los precios, volatilidad prolongada y un eventual escalamiento de las disrupciones internacionales.

●        Grandes empresas: realizar pruebas de estrés sobre costos, márgenes y flujo de caja; identificar proveedores y rutas críticas; revisar contratos y alternativas de abastecimiento; y mantener un seguimiento conjunto desde Finanzas, Operaciones, Compras y Comercial.

Empresas medianas: concentrarse en liquidez, márgenes y negociación, revisando periódicamente ●        costos logísticos, rentabilidad por producto y flujos de caja para los próximos 90 a 180 días.

●        Pequeñas empresas: comenzar con cuatro preguntas concretas: ¿cuánto aumentaron realmente mis costos?, ¿qué productos mantienen margen?, ¿cuánto efectivo necesito para los próximos tres meses? y ¿qué gastos puedo optimizar sin afectar las ventas?

Más que monitorear precios

Para BluePoint, una de las principales oportunidades está en convertir el monitoreo económico en un sistema de alerta temprana para las empresas.

Variables como precios internacionales del petróleo y combustibles refinados, precios nacionales, inflación, tipo de cambio, costos logísticos, comportamiento de proveedores, ventas y márgenes pueden ayudar a identificar anticipadamente cambios en el entorno.

El verdadero valor aparece cuando cada indicador está asociado a decisiones previamente establecidas: cuándo renegociar contratos, revisar precios, modificar inventarios, buscar proveedores alternativos o ajustar el portafolio.

“Un incremento en los combustibles puede comenzar como un asunto financiero y convertirse rápidamente en un desafío de estrategia, operaciones, mercado, personas, reputación y comunicación. La capacidad de conectar esas variables permite a las organizaciones responder con mayor velocidad y criterio”, agregó Medrano.


  

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