La volatilidad internacional de los combustibles podría convertirse en uno de los factores que las empresas guatemaltecas deberán incorporar a su planificación para los próximos meses, debido a su potencial impacto sobre transporte, logística, costos de producción, precios y consumo.
La
presión responde principalmente a las disrupciones del suministro energético
asociadas al conflicto en Medio Oriente. Según la Agencia Internacional de
Energía (AIE), la producción mundial de petróleo cayó 1.6 millones de barriles
diarios durante agosto, hasta 100.1 millones, mientras que las exportaciones de
productos refinados y gas licuado desde los países del Golfo se mantenían cerca
del 60% (aproximadamente 3.7 millones de barriles diarios) por debajo de los
niveles registrados en febrero.
La
exposición de Guatemala es alta ya que el país importa el 100% de los
combustibles que consume, según información del Ministerio de Energía y Minas
(MEM).
De
acuerdo con el monitoreo de dicho ministerio, entre enero y mediados de
septiembre de 2026, el precio del diésel aumentó 96.5%, y el de la gasolina
superior y regular, 62.3% y 60.5% respectivamente. Entre el 31 de agosto y el
16 de septiembre, los precios promedio de autoservicio monitoreados por el MEM
en el área metropolitana pasaron de Q40.58 a Q44.66 por galón de gasolina
superior; de Q38.64 a Q42.58 para regular; y de Q44.71 a Q49.36 para diésel.
Para
el sector empresarial, el comportamiento del diésel es especialmente sensible
debido a su incidencia en transporte pesado, distribución, agricultura,
construcción y logística. Esto significa que incluso empresas que utilizan poco
combustible directamente pueden experimentar mayores costos a través de
proveedores, transporte, materias primas y distribución.
Centroamérica
entre las regiones más expuestas
La
situación internacional también representa un desafío para la región. De
acuerdo con la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL), en un
escenario de precios del petróleo 25% superiores a los de 2025, el impacto
sobre la balanza comercial del grupo conformado por Centroamérica, Haití y
República Dominicana sería equivalente a -0.9 puntos porcentuales del PIB en 2026, principalmente por su dependencia de energía
importada.
“En períodos
de alta incertidumbre, la ventaja no está necesariamente en predecir
exactamente qué va a ocurrir, sino en estar preparado para distintos
escenarios. Las empresas que entienden tempranamente cómo los cambios del
entorno pueden afectar su operación, sus clientes y sus grupos de interés
tienen mayor capacidad para tomar decisiones antes de que la coyuntura las tome
por ellas”, afirmó Javier Medrano,
Director General de Bluepoint.
¿Cómo
pueden prepararse las empresas guatemaltecas?
BluePoint considera
que las organizaciones deberían trabajar al menos con tres escenarios:
normalización de los precios, volatilidad prolongada y un eventual escalamiento
de las disrupciones internacionales.
●
Grandes empresas: realizar pruebas de
estrés sobre costos, márgenes y flujo de caja; identificar proveedores y rutas
críticas; revisar contratos y alternativas de abastecimiento; y mantener un
seguimiento conjunto desde Finanzas, Operaciones, Compras y Comercial.
●
Pequeñas
empresas: comenzar con cuatro preguntas concretas:
¿cuánto aumentaron realmente mis costos?, ¿qué productos mantienen margen?,
¿cuánto efectivo necesito para los próximos tres meses? y ¿qué gastos puedo
optimizar sin afectar las ventas?
Más que monitorear precios
Para BluePoint, una de las principales oportunidades
está en convertir el monitoreo económico en un sistema de alerta temprana para
las empresas.
Variables como precios internacionales del
petróleo y combustibles refinados, precios nacionales, inflación, tipo de
cambio, costos logísticos, comportamiento de proveedores, ventas y márgenes
pueden ayudar a identificar anticipadamente cambios en el entorno.
El verdadero valor aparece cuando cada indicador
está asociado a decisiones previamente establecidas: cuándo renegociar
contratos, revisar precios, modificar inventarios, buscar proveedores
alternativos o ajustar el portafolio.
“Un
incremento en los combustibles puede comenzar como un asunto financiero y
convertirse rápidamente en un desafío de estrategia, operaciones, mercado,
personas, reputación y comunicación. La capacidad de conectar esas variables
permite a las organizaciones responder con mayor velocidad y criterio”, agregó Medrano.
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