En 1953, el número 152 recorrió a toda velocidad las carreteras de México sobre la carrocería de un Porsche 550 Coupé. Setenta y tres años después, aquellas líneas vuelven a moverse, esta vez convertidas en costuras sobre cuero y trazadas por las manos de artesanos guatemaltecos.
El vínculo entre ambos momentos nació en la Carrera Panamericana, una de las competencias automovilísticas más exigentes y legendarias de su época. En su edición de 1953, los guatemaltecos José “Chepito” Herrarte y Carlos González, a bordo del Porsche 550 Coupé #152, obtuvieron el primer lugar en la categoría Sport hasta 1,600 cc.
Aquella
victoria dejó una huella guatemalteca en una competencia que ocupa un lugar
especial en el legado de Porsche. Sin embargo, con el paso de más de siete
décadas, la hazaña de Herrarte y González se ha vuelto poco conocida incluso en
su propio país.
Fue
precisamente el deseo de volver a ponerla en valor lo que llevó a Pedro Solís
Klussmann, presidente de Porsche Club Guatemala, a imaginar una forma distinta
de conmemorarla. Su propósito no era solamente recordar al piloto y su
automóvil, sino vincular ese legado con una marca guatemalteca de alta calidad
capaz de transformarlo en algo contemporáneo.
Así surgió la colaboración con Javier Perera, diseñador y zapatero detrás de PERERA, un taller boutique de La Antigua Guatemala que reivindica el trabajo artesanal en un mundo dominado por la producción masiva. Su filosofía parte de crear piezas honestas, personales y con un propósito; zapatos que comienzan en el taller, pero cuya historia continúa con quien los lleva.
En
este caso, sin embargo, el relato había comenzado mucho antes: 73 años atrás y
a toda velocidad sobre las carreteras de México.
“Queríamos rescatar una historia que muchos guatemaltecos desconocen y
encontrar una manera diferente de contarla. La victoria de José ‘Chepito’
Herrarte forma parte de la historia de Guatemala y también de la historia de
Porsche. Vincularla con una marca guatemalteca que comparte esa búsqueda de
calidad y atención al detalle nos permitió traerla al presente”, explicó
Pedro Solís Klussmann, presidente del Porsche Club Guatemala.
Porsche
Guatemala se sumó a la iniciativa como anfitrión de la presentación de PERERA
152, realizada en Porsche Center Guatemala. Además, acompañó la presentación
ante una comunidad integrada principalmente por miembros de Porsche Club
Guatemala y clientes de la marca, fortaleciendo así el vínculo entre el legado
de Porsche, sus entusiastas y quienes hoy forman parte de su comunidad en el
país.
“Para Porsche
Guatemala es muy significativo acompañar una iniciativa que permite volver la
mirada hacia un capítulo del legado de Porsche estrechamente vinculado con
Guatemala. Abrir las puertas de Porsche Center Guatemala para compartirlo con
nuestros clientes y miembros de Porsche Club Guatemala es también una manera de
mantener viva la pasión por la marca y transmitirla a nuevas generaciones”,
expresó Rinaldo Llarena, gerente de ventas de Porsche Guatemala.
Del perfil del 550 a las costuras
Javier
Perera estudió las líneas que definían el perfil y el techo del vehículo y las
convirtió en dos recorridos de costura sobre el calzado. De esta manera, la
silueta del 550 pasa de la carrocería al cuero: una referencia discreta a
primera vista que se hace más evidente al observar el zapato en movimiento.
Es
allí donde se encuentran dos universos que parecerían opuestos: velocidad y
paciencia; ingeniería y oficio; carrera y taller.
“El reto no era hacer simplemente un zapato con referencias a un automóvil, sino interpretar su esencia a través del diseño. Tomamos las líneas del Porsche 550 y las llevamos a las costuras, los materiales y los detalles. Es nuestra manera de transformar una historia de velocidad en una pieza construida lentamente, a mano”, explicó Javier Perera, quien tuvo a su cargo el diseño y desarrollo de los dos modelos de zapatos conmemorativos.
Cada par
comienza desde cero en el taller de Perera en La Antigua Guatemala. Bocetos,
selección y corte del cuero, construcción y acabados forman parte de un proceso
en el que intervienen tres artesanos y en el que el trabajo manual es parte
esencial del resultado.
Dos maneras de llevar una misma historia
PERERA 152 se
materializa en dos propuestas de edición limitada, ambas con elementos que
evocan al Porsche 550 #152 y a Guatemala.
·
El
tennis GT-152, limitado a 52 unidades, es la interpretación más cotidiana de la
historia e inspirada en calzado de competición. Elaborado en cuero baby calf
italiano, incorpora suela francesa Lactae Hevea, el número 152, un detalle de
la bandera de Guatemala y una talonera inspirada en las botas utilizadas en el
mundo de las carreras. Cada par lleva, además, su número de edición limitada.
·
El
botín GTX-152, limitado también 52 unidades, es el modelo más literal de
calzado de competición de su época. Hecho a mano en Antigua Guatemala, utiliza
piel baby calf con un look vintage, una suela inspirada en el mundo del racing,
el distintivo 152 y detalles que remiten nuevamente a Guatemala..
Cada par incluye
además una pieza removible con la identidad 152 que puede desprenderse del
calzado y acompañar a su propietario en las llaves de su Porsche, para que la
historia pueda vivir más allá del calzado.
En total, se
producirán únicamente 104 pares entre ambos modelos. Más que reproducir un
recuerdo del pasado, cada uno busca convertirse en una pieza de memoria: la del
automóvil, la carrera, quienes lo condujeron y el país que representaron.
Setenta y tres
años separan al Porsche 550 Coupé #152 de estos zapatos hechos a mano en
Antigua Guatemala. Entre ambos permanecen un número, unas líneas y una victoria
que merece ser recordada.
Algunas
historias pertenecen a una época. Otras
encuentran nuevas formas de seguir avanzando.
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