Todavía hay quien mira un
plegable de reojo. "Se rompe con nada", "se nota la marca del
pliegue en el medio", "la batería no aguanta ni medio día"...
son frases que siguen circulando en conversaciones de café, en comentarios de
redes sociales y hasta en la cabeza de quienes están por cambiar de teléfono.
El problema es que esas ideas nacieron con la primera generación de estos
equipos, y desde entonces el mundo de los plegables cambió muchísimo más rápido
de lo que cambiaron los rumores sobre ellos.
Desde el lanzamiento del primer
Galaxy Fold en 2019, Samsung ha definido la categoría de los dispositivos
plegables y ha transformado un nuevo formato en una gama de productos diseñada
para la productividad, la creatividad, el entretenimiento y la autoexpresión.
Samsung ha dedicado más de una década a reimaginar lo que puede ser un teléfono
inteligente y ocho generaciones a descubrir qué hace que los plegables sean más
útiles en la vida cotidiana.
Hoy la conversación ya no
gira en torno a si un plegable aguanta el uso diario —eso se da por sentado—
sino en si puede ofrecer todo lo que se espera de un smartphone insignia:
pantalla grande, rendimiento premium, batería que dura y una experiencia que se
siente natural, no experimental.
Aquí van cinco de los mitos
más comunes, contrastados con lo que realmente está pasando con esta categoría.
Mito 1: "Los plegables
se rompen con facilidad y no resisten el uso diario"
Esta fue, durante años, la gran pregunta sin
resolver. Pero la realidad es que la durabilidad dejó de ser una incógnita para
convertirse en un estándar. No depende de un solo factor mágico, sino de miles
de decisiones de ingeniería acumuladas en ocho años: materiales, estructura de
pantalla, mecánica de bisagra, software y diseño trabajados como un sistema
integrado, no como piezas sueltas. Esa filosofía es la que dio origen a Flex
Titanium, la tecnología que combina una película de aleación de titanio con una
placa de titanio reforzada para dar más soporte a la pantalla y absorber mejor
la presión y los golpes del día a día. Además, toda la nueva serie Galaxy Z
mantiene la certificación IP48, pensada para resistir el uso cotidiano frente a
salpicaduras y contacto con agua.
Mito 2: "Siempre se va
a notar la costura o el pliegue en el medio de la pantalla"
Es una de las imágenes que
más se repite: la línea marcada al centro de la pantalla. Pero esa
"costura" ha sido, justamente, uno de los frentes donde más se
trabajó. La misma tecnología Flex Titanium no solo aporta resistencia: también
ayuda a reducir la visibilidad del pliegue con el paso del tiempo, al
equilibrar mejor la mecánica de la bisagra, la tensión de la pantalla y la
fuerza magnética. El resultado es una apertura más suave y natural, y una
superficie que se ve —y se siente— cada vez más parecida a la de una pantalla
plana tradicional.
Mito 3: "Los plegables
son un producto de nicho, solo para fanáticos de la tecnología"
Puede que esto haya sido cierto
cuando nació la categoría, pero el mercado avanzó. Hoy los plegables ya no son
territorio exclusivo de early adopters: generaciones recientes como Galaxy Z
Fold7 y Galaxy Z Flip7 alcanzaron tasas de recompra del 32% y 37%
respectivamente, señal de que, una vez que alguien se pasa a un plegable, buena
parte decide quedarse en esa categoría. Y no se trata solo de fidelizar a
quienes ya los usan: las innovaciones del formato Fold7 lograron multiplicar
por 1,9 las compras provenientes de usuarios de la serie Ultra frente a la
generación anterior, lo que muestra que cada vez llega gente nueva a probar el
formato, no solo entusiastas de siempre.
Mito 4: "Para hacerlos más delgados, sacrifican batería y autonomía"
Sonaba lógico: menos
grosor, menos espacio para la batería. Pero la nueva serie Galaxy Z demuestra
lo contrario. Galaxy Z Fold8 Ultra es el modelo Fold más delgado hasta la
fecha, con apenas 4,1 mm desplegado, y aún así incorpora una batería de 5.000
mAh, más grande que la de su antecesor, junto con una nueva arquitectura de
carga de doble vía. Galaxy Z Fold8, por su parte, es el modelo Fold más liviano
creado hasta ahora, con 201 g de peso y monta una batería de 4.800 mAh. Y
Galaxy Z Flip8, el Flip más delgado y ligero de la marca con 180 g y 6,1 mm,
suma 4.300 mAh. La clave estuvo en rediseñar pantalla, bisagra, materiales y
sistema de batería como un solo conjunto, en lugar de optimizar cada pieza por
separado.
Mito 5: "Un plegable
nunca va a tener el rendimiento o la cámara de un teléfono insignia
normal"
Este es, quizás, el mito
que más rápido está cayendo. Toda la nueva serie Galaxy Z corre sobre la
plataforma móvil Snapdragon 8 Elite Gen 5 para Galaxy, el mismo estándar de
rendimiento que se espera de un buque insignia. En materia de cámara, Galaxy Z
Fold8 Ultra suma un sistema principal de 200 MP con alto rango dinámico, una
ultra gran angular de 50 MP y grabación de video en 8K, mientras que Galaxy Z
Fold8 y Galaxy Z Flip8 incorporan cámaras duales de 50 MP pensadas para
mantener una calidad constante en distintos escenarios. Ya no hay que elegir
entre "plegable" o "insignia": hoy son la misma cosa, en un
formato que además se abre.
A lo largo de ocho
generaciones, Samsung ha resuelto desafíos distintos: desde demostrar que un
teléfono podía convertirse en una tableta y lograr que los dispositivos
plegables fueran lo suficientemente resistentes para el día a día, hasta crear
experiencias de IA centradas en el propio pliegue.
Hoy, esa trayectoria ha
dado lugar a la gama de dispositivos plegables más diversa de Samsung hasta la
fecha: tres dispositivos y experiencias distintos, diseñados en función de cómo
las personas trabajan, descubren y se expresan.
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