De acuerdo con el estudio, entre el 50% y el 55% de los empleos serán transformados por la inteligencia artificial en los próximos dos a tres años, lo que implicará cambios significativos en la forma en que las personas trabajan, toman decisiones y generan valor.
“La inteligencia artificial puede convertirse en un motor relevante de productividad y crecimiento para la región, especialmente en sectores con alta demanda de talento. Pero capturar ese potencial requiere que las empresas dejen de pensar la IA solo como automatización y comiencen a integrarla en su estrategia de negocio y talento”, explicó Marcial González, Managing Director & Partner de BCG.
Al mismo
tiempo, el informe estima que entre un 10% y un 15% de los puestos podrían
desaparecer en los próximos cinco años, una cifra relevante, pero
considerablemente menor frente al volumen de roles que evolucionarán.
El trabajo
no desaparece: se redefine
El análisis
concluye que la mayoría de los trabajadores no perderá su empleo, pero sí enfrentará
nuevas exigencias. La IA está
automatizando tareas específicas y al mismo tiempo ampliando la capacidad
humana para concentrarse en actividades de mayor valor: toma de decisiones,
creatividad y resolución de problemas complejos. Este estudio clasifica los
empleos en seis segmentos según el grado de sustitución o amplificación del rol
y la expansibilidad de la demanda. Solo el 24% enfrenta reducción neta de
empleo. El 76% restante se mantiene, aunque con funciones y exigencias
profundamente distintas.
Una de las conclusiones más sofisticadas del estudio es que la automatización de tareas no equivale automáticamente a pérdida de empleo. Los economistas lo llaman la Paradoja de Jevons: cuando el costo de producir algo baja, el consumo suele subir, no bajar. El mismo principio aplica al trabajo. Tras el lanzamiento de ChatGPT en 2022, el headcount de ingenieros de software en EE. UU. no cayó: creció. Entre 2023 y 2025, las compañías enfocadas en IA registraron un crecimiento anualizado de 6,5% en este perfil, frente a 2% del promedio sectorial. En sectores con demanda latente no satisfecha, como tecnología, salud, servicios financieros y educación, la IA puede ser un motor de creación de empleo, no solo de eficiencia.
El
impacto mayor a los puestos operativos
El impacto de la IA no será uniforme dentro de cada organización: dependerá del nivel de especialización. Los puestos de operativos y los perfiles junior son los más expuestos en el corto plazo a esta transformación, ya que concentran precisamente las tareas estructuradas y repetitivas que la IA automatiza primero. El 43% de los empleos en EE. UU., equivalente a 71 millones de puestos, supera el umbral del 40% de automatización de tareas, el punto a partir del cual el rediseño de roles se convierte en una necesidad de negocio real.
Esto genera una tensión, donde los roles que subsisten requieren juicio contextual, capacidad de supervisión y coordinación, habilidades que se construyen a través de la experiencia en el trabajo. Si se erosiona la base de la pirámide, se compromete también la formación del talento del futuro. Para Latinoamérica, con una fuerza laboral predominantemente joven, este es un desafío urgente: no solo hay que preparar a los trabajadores actuales, sino repensar cómo se forma el talento del mañana.
El verdadero reto: la velocidad de adaptación
Más allá de
la tecnología, el principal desafío será humano. La capacidad de los
trabajadores para adaptarse a nuevos roles, adquirir habilidades y evolucionar
profesionalmente será determinante. La transformación requerirá una inversión
sostenida en capacitación, reconversión laboral y rediseño organizacional, así
como una estrategia clara por parte de las empresas para gestionar este cambio.
Para las
organizaciones, integrar la IA únicamente como herramienta de eficiencia limita
su impacto. Incorporarla dentro de la estrategia de negocio y talento es lo que
permite capturar su verdadero valor.
Entre las
principales recomendaciones se encuentran:
- Integrar la estrategia de talento
con la estrategia empresarial
- Priorizar la recapacitación y
movilidad interna
- Rediseñar roles en lugar de
simplemente automatizar tareas
- Construir una narrativa que impulse la adopción de la inteligencia artificial
Las organizaciones que anticipen el cambio inviertan en sus personas y rediseñen como trabajan serán las que lideren la próxima etapa. La data evidencia que la pregunta ya no es si la IA afectará el trabajo, sino si las empresas estarán listas cuando eso ocurra.
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