El modelo tradicional de los
servicios financieros en América Latina ha estado marcado por estructuras
físicas, procesos extensos y criterios de acceso que no siempre reflejan la
realidad de la mayoría de la población. Sin embargo, ese esquema está entrando
en una fase de transformación.
En Guatemala, el acceso al sistema
financiero ha mostrado avances importantes en los últimos años. Al cierre de
2025, el 68.4% de los adultos contaba con al menos una cuenta bancaria, una
mejora sostenida frente a años anteriores, según la Superintendencia de Bancos
(SIB).
No obstante, el uso de estos
servicios sigue siendo limitado en áreas clave: solo el 16.8% de la
población adulta tiene acceso a crédito formal, lo que evidencia que la
inclusión financiera aún enfrenta brechas estructurales. Este contraste refleja
un cambio en proceso, pero aún incompleto.
De fintech a
banco: un cambio estructural
En este contexto, casos como el de
Banco MultiMoney permiten observar cómo esta transición comienza a
materializarse en la región.
A diferencia de los bancos
tradicionales, que han incorporado capacidades digitales sobre estructuras
existentes, MultiMoney nació como una operación completamente digital. Su
evolución a banco en Guatemala, convirtiéndose en la primera fintech en
lograrlo en el país, introduce un
modelo distinto: uno que se construye desde la eficiencia tecnológica y luego
se integra al sistema regulado.
“Lo que estamos viendo es una
transición donde el sistema financiero empieza a reorganizarse en función de
las personas, no al revés”, señaló José Arriaza, Gerente General de Banco
MultiMoney Guatemala.
Acceso vs. uso:
la brecha pendiente
El crecimiento en la apertura de
cuentas muestra que el acceso básico está avanzando. Sin embargo, la baja
penetración del crédito formal evidencia que el sistema aún no logra responder
completamente a las necesidades reales de las personas.
“Durante años, la conversación se
centró en ampliar la cobertura. Hoy el reto es reducir la fricción: que los
productos sean realmente utilizables, accesibles y relevantes en la vida
diaria”, agregó Arriaza. Desde esta perspectiva, la digitalización no sólo
amplía el alcance del sistema, sino que redefine cómo se accede a él.
Eficiencia como
habilitador del cambio
Los modelos digitales permiten operar
con estructuras más livianas, eliminando barreras como la dependencia de
sucursales físicas o procesos manuales. Esto no solo impacta costos, sino
también la velocidad, la experiencia y las condiciones de acceso.
En este tipo de modelos, la
eficiencia deja de ser solo un indicador operativo y se convierte en un
habilitador de inclusión.
Una
transformación en desarrollo
La evolución del sistema financiero
en Guatemala muestra avances claros, pero también desafíos persistentes. La
coexistencia entre mayor acceso y menor uso efectivo de productos financieros
plantea la necesidad de nuevos enfoques.
En ese proceso, la aparición de
modelos que evolucionan, como el de MultiMoney, sugiere una transición hacia
esquemas más tecnológicos, simples, accesibles y centrados en las personas. Más
que una disrupción puntual, se trata de un cambio estructural que aún está en
construcción.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario