Procesiones
multitudinarias en Antigua Guatemala y Ciudad de Guatemala. Alfombras llenas de color y devoción. Familias
completas viajando hacia el Pacífico, el Lago de Atitlán, el Altiplano o el
Caribe guatemalteco.
La Semana Santa
es identidad nacional. Pero también es una de las temporadas con mayor
generación de residuos, especialmente plástico desechable de un solo uso.
Una crisis que no se ve en las
fotografías
El Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente (PNUMA) advierte que el mundo produce más de 430 millones de
toneladas de plástico al año, y aproximadamente dos tercios corresponden a
productos de vida útil corta o desechables la mayor parte empaques (PNUMA,
2023)
La Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OCDE),
en su informe Global Plastics Outlook (2022), señala que apenas el 9% del
plástico se recicla efectivamente a nivel mundial. El resto termina en
vertederos, incinerado o contaminando ecosistemas terrestres y marinos.
Un estudio publicado en la revista Science
estima que entre 8 y 11 millones de toneladas de plástico llegan cada año al
océano. El reciclaje en el caso del plástico es
un sistema fallido, extraordinariamente caro y complejo como para ser
factible.
En temporada alta, como Semana Santa, el
consumo de plástico desechable se dispara y aua desechos los encontramos prácticamente
en cualquier lugar carreteras, cunetas, ríos, lagos y el mar.
Centroamérica: una región altamente
vulnerable
La problemática es especialmente crítica en
Centroamérica. Según el Banco Mundial, los países de la región enfrentan
importantes desafíos en la gestión de residuos sólidos, con brechas
significativas en recolección, tratamiento y disposición final adecuada
En una región con alta dependencia del
turismo costero, biodiversidad marina y economías locales ligadas a playas y
pesca, el plástico desechable no es solo un problema ambiental: es también un
riesgo económico y sanitario.
En el caso específico de Guatemala, el
Banco Mundial estima que cada habitante genera en promedio 0.47 kilogramos de
residuos sólidos al día, lo que equivale a aproximadamente 2.9 millones de
toneladas de basura al año en todo el país (What a Waste 2.0: A Global Snapshot
of Solid Waste Management to 2050, Banco Mundial, 2018)
En temporadas de alta movilidad y consumo
como Semana Santa, esta cifra se incrementa significativamente en destinos
turísticos, playas y centros urbanos con procesiones masivas. Gran parte de
estos residuos corresponde a plástico desechable de un solo uso, que termina en
vertederos a cielo abierto, ríos o ecosistemas costeros.
Durante años se ha promovido la idea de que
reciclar es la solución. Sin embargo, la evidencia indica que el modelo actual
no está funcionando.
Según la OCDE, la producción de plástico
podría casi triplicarse para 2060 si no se implementan medidas estructurales
(OCDE, 2022) , y
el crecimiento del su reciclaje prácticamente nulo.
“La industria del plástico se queda con los
beneficios económicos y nos traslada el impacto ambiental. Nos dicen que
reciclemos, pero siguen inundando el mercado con envases desechables que no
tienen una verdadera circularidad.”, señala Sergio Izquierdo, director de la
organización Rescue the Planet.
“Las vacaciones no tienen que ser sinónimo
de generar basura y menos de plástico desechable. La verdadera solución empieza
por reducir su consumo y exigir alternativas reales y sostenibles con el medio
ambiente.” Afirma Izquierdo.
Alternativas reales y prácticas
Reducir el plástico desechable en este
verano no requiere sacrificios extremos. Requiere decisión.
Compartimos algunas acciones concretas:
-
Llevar botellas reutilizables
(pachones) de acero inoxidable o vidrio.
-
Sustituir bolsas plásticas por
bolsas de tela reutilizables.
-
Elegir envases retornables de
vidrio en lugar de desechables.
-
Llevar vajilla lavable a playas
y actividades al aire libre.
-
Rechazar pajillas.
-
Preparar alimentos en casa y
transportarlos en recipientes duraderos.
El cambio también es estructural
Además del compromiso individual, es indispensable que autoridades locales, municipalidades, organizadores de eventos y empresas reduzcan la utilización de plástico desechable y faciliten alternativas sostenibles.
Según la OCDE, la producción de plástico podría casi triplicarse para 2060 si no se implementan medidas estructurales (OCDE, 2022) , y el crecimiento del su reciclaje prácticamente nulo.
“La industria del plástico se queda con los
beneficios económicos y nos traslada el impacto ambiental. Nos dicen que
reciclemos, pero siguen inundando el mercado con envases desechables que no
tienen una verdadera circularidad.”, señala Sergio Izquierdo, director de la
organización Rescue the Planet.
“Las vacaciones no tienen que ser sinónimo
de generar basura y menos de plástico desechable. La verdadera solución empieza
por reducir su consumo y exigir alternativas reales y sostenibles con el medio
ambiente.” Afirma Izquierdo.
Alternativas reales y prácticas
Reducir el plástico desechable en este
verano no requiere sacrificios extremos. Requiere decisión.
Compartimos algunas acciones concretas:
-
Llevar botellas reutilizables
(pachones) de acero inoxidable o vidrio.
-
Sustituir bolsas plásticas por
bolsas de tela reutilizables.
-
Elegir envases retornables de
vidrio en lugar de desechables.
-
Llevar vajilla lavable a playas
y actividades al aire libre.
-
Rechazar pajillas.
-
Preparar alimentos en casa y
transportarlos en recipientes duraderos.
El cambio también es estructural
Además del compromiso individual, es indispensable que autoridades locales, municipalidades, organizadores de eventos y empresas reduzcan la utilización de plástico desechable y faciliten alternativas sostenibles.
“La coherencia ambiental debe acompañar nuestras tradiciones. Guatemala tiene una riqueza natural extraordinaria. Protegerla no es una tendencia, es una responsabilidad ética”, afirma Izquierdo.
Que nuestra huella esta Semana Santa sea
cultural y ambiental… no plástica!!
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