Los pacientes con cáncer de hígado, también conocido como hepatocarcinoma
(HCC), en fases avanzadas o que no puede operarse, contarán con una nueva
alternativa de tratamiento. AstraZeneca pone a disposición de esta población la
combinación de Imfinzi (durvalumab) e Imjudo (tremelimumab), conocida como
esquema STRIDE, una novedad relevante en el tratamiento de esta enfermedad.
Este
lanzamiento se apoya en los resultados del estudio clínico HIMALAYA, el cual
mostró que 1 de cada 3 pacientes tratados con este esquema continúa con vida
tres años después de iniciar el tratamiento, un dato que representa un avance
significativo frente a la opción utilizada hasta ahora.[ Esta nueva alternativa terapéutica marca un cambio en el abordaje del hepatocarcinoma
avanzado, especialmente para aquellas personas que necesitan tratamientos
eficaces y con un perfil de tolerancia acorde a su situación clínica.
“El hepatocarcinoma sigue siendo una patología con un impacto muy
relevante en la supervivencia y la calidad de vida de quienes lo padecen y, a
pesar de los avances registrados en los últimos años, continúa presentando
opciones limitadas para muchos pacientes, especialmente cuando existen otros
problemas de salud asociados. Nuestro objetivo es transformar la supervivencia
de los pacientes con cáncer de hígado y también, contribuir en la redefinición
de la atención oncológica a nivel mundial”, señaló el Dr. Andrés Rojas,
Director Médico de AstraZeneca para Centroamérica y Caribe.
El cáncer de hígado es un problema de salud creciente en
el mundo. Durante décadas, el número de casos ha ido en aumento y, se considera
como la tercera causa más frecuente de muerte por cáncer en el mundo, con
alrededor de 750 mil fallecimientos al año. El hepatocarcinoma es la forma más común de este tipo de tumor en adultos y
representa aproximadamente el 75% de los casos de cáncer de hígado, lo que pone
en evidencia la magnitud de esta enfermedad.
“Guatemala es uno de los países más afectados por este
tipo de cáncer en la región de Centroamérica y Caribe, donde se sitúa entre los
más frecuentes tanto en hombres como en mujeres, con más de 2 mil casos al año. Además, esta patología suele desarrollarse de forma silenciosa y, en ocasiones,
no presenta síntomas en etapas tempranas, lo que dificulta su detección”,
añadió el Dr. Rojas.
Como consecuencia de esta detección tardía, una parte
importante de los pacientes es diagnosticada cuando la enfermedad ya se
encuentra en fases avanzadas, momento en el que las opciones de tratamiento son
más limitadas y aumenta el riesgo de complicaciones asociadas a la progresión
del cáncer. En estas etapas, la enfermedad puede
extenderse a otros órganos, como los pulmones, los ganglios linfáticos, los
huesos o el cerebro, lo que añade complejidad a su manejo.
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