Cuando llevamos a cabo
nuestro día a día laboral en la oficina, las empresas deberían contar con
medidas de ciberseguridad para alertar e identificar potenciales amenazas de
códigos maliciosos que buscan tener acceso a números de cuenta o información
crítica, tanto personal como de la empresa; una situación que se agudiza cuando
se conjuntan elementos como la prisa en la toma de decisiones, la necesidad de
una rápida digitalización y un ambiente de incertidumbre.
Aquellas empresas que
contaban con cierto nivel de madurez en digitalización y las que no debieron
responder de manera muy apresurada a un nuevo escenario de trabajo a distancia.
En algunos casos, las computadoras con las que se lleva a cabo la continuidad
del negocio son proporcionadas por la empresa y pueden estar equipadas para
laborar en ambientes seguros; en otros, se confía en una red doméstica, con
menores estándares de seguridad, para utilizar una computadora o dispositivo
con los que también se atienden otras necesidades de diversión, escuela a
distancia o búsqueda de información.
“Los ambientes de alta
incertidumbre son aliados perfectos para los ciberdelincuentes, que se
aprovechan de las emociones de
vulnerabilidad, ansiedad y necesidad de información para disfrazar códigos
maliciosos en páginas que parecen reales: ‘¿necesitas un crédito?’, ‘descarga
esta app para videollamadas de alta calidad, totalmente gratis’, ’obtén
información del COVID-19 en tiempo real’
son apenas algunos de los ejemplos que los usuarios ven día a día y en
el que pueden dar clic sin saber que abren la puerta a potenciales amenazas”,
explica Gustavo Chapela, director de KIO Cyber Security.
De acuerdo con las
tendencias que se han observado en las últimas semanas, uno de los puntos de
mayor vulnerabilidad para la entrada de códigos maliciosos es el correo
electrónico. Otro punto son los diferentes usos que se le dan a los
dispositivos; por ejemplo, mezclar necesidades del trabajo con las personales,
descargar aplicaciones, utilizar algunas que pueden conllevar brechas de
seguridad o el propio uso de USB.
Ante este contexto, es
indispensable que las organizaciones consideren las medidas de ciberseguridad
como una parte esencial en la nueva normalidad digital, en especial porque es
también un elemento clave para que puedan continuar con sus operaciones
críticas, dado que son la que requieren mayor uso de información sensitiva:
desde la nómina hasta la facturación, datos personales hasta los de los
colaboradores o los proveedores.
“Una de las principales
dudas es cuáles deberían ser los primeros pasos para avanzar en la agenda de
ciberseguridad. En este contexto, lo ideal será adoptar aquellas soluciones que
nos permitan minimizar riesgos en las dos principales puertas de entrada: los
dispositivos de uso final, como tabletas o las propias computadoras, así como
el correo electrónico. En ambos casos, existen soluciones basadas en Nube, lo
que les permite una rápida adopción, para identificar y minimizar riesgos”,
aconseja Gustavo Chapela.
Otras medidas que son
necesarias considerar, según Chapela, son:
●
Antivirus de nueva
generación, ahora conocidos como antimalware.
●
Recordar que ningún sitio
solicita información personal sensitiva como contraseñas o datos bancarios.
●
Reforzar los sistemas de
autenticación, ya sea cambiando las contraseñas o incluso establecer un
passphrase o un doble factor de verificación.
●
Controlar accesos a los
usuarios que ingresan a la red corporativa y
no permitir el uso de páginas que permitan el fácil acceso a intrusos
como: redes sociales, correo personal, entre otros.
●
Se considera necesario
contar con herramientas que identifiquen correos maliciosos (phishing o
malware) y mantener un monitoreo continuo del sistema, redes y equipo.
Lo más importante es que
las organizaciones tengan la tranquilidad de contar con las soluciones
tecnológicas y la consultoría apropiada para mantener la continuidad de sus
procesos y operaciones protegiendo tanto la salud del negocio como la
información que lo hace posible.